PU-FA "Las Posturas del Kung Fu":
Publicado en Agosto del 2001 en la Revista Cinturon Negro Argentina

   En kung Fu, como en cualquier otro aspecto de la vida hay cosas más sencillas y cosas más difíciles, algunas más importantes y otras menos. Pero cuando hablamos de los entrenamientos de base en artes marciales, ¿a qué nos referimos?. En esta nota trataremos sobre la práctica de “PUFA” tema fundamental para lograr alcanzar altos grados de maestría en Artes Marciales.

   Cuando escuchamos hablar del entrenamiento de las bases (jibengong) en los estilos tradicionales de kung fu, muchas veces creemos que nos están hablando de un escollo que debemos pasar antes de empezar a hacer combate o de ver lo realmente importante de un estilo determinado. Y aunque las bases realmente sustentarán los conocimientos avanzados de nuestros estilos, son un apartado importantísimo que no debería pasarse nunca por alto ni siquiera verse someramente, ya que al igual que un edificio sin cimentos, nuestro kung fu se derrumbaría de no ser por el entrenamiento básico.
Uno de los entrenamientos de base más tenidos en cuenta en la enseñanza de los grandes maestros es el entrenamiento de posturas (pufa). Mediante esta practica buscamos que los alumnos mejoren tanto física, técnica y psicológicamente. Y es que el alumno mejora su estado físico debido a la exigencia de mantener una postura determinada durante un tiempo, y la capacidad de coordinar fluidamente el pasaje de una postura a la otra. Esta capacidad de cambiar fluidamente y en forma armónica las diferentes posturas será el puntal que nos permitirá generar poder desde nuestros pies hasta nuestro puño transmitiéndolo a través de nuestro cuerpo, confluyendo todo esto en el momento que impacte nuestro golpe.
La estabilidad será otra habilidad que desarrollaremos en el entrenamiento de posturas. A partir del enraizamiento y la buena colocación postural mejorará nuestro equilibrio y la estabilidad de nuestras técnicas. Piensen que por algo “probar” las posturas es un encuentro más que folklórico entre dos practicantes de kung fu. Sin necesidad de golpearse, dos personas pueden medir quién tiene mejor desarrollada esta habilidad en una suerte de competencia de solidez y estabilidad.
Desde el punto de vista psicológico hay al menos dos grandes beneficios de la práctica de posturas. Uno directo y otro indirecto pero más profundo. Así, el practicante junto con unas  fuertes piernas y un importante trabajo de estabilidad, desarrollará su voluntad y su perseverancia, virtudes fundamentales para recorrer el largo camino a la maestría. Tal es así que antiguamente los maestros muchas veces utilizaban la práctica de Pufa como un filtro a través del cual solo pasaban los alumnos con los atributos necesarios para lograr altos niveles en el arte marcial. Es legendario el hecho que los monjes Shaolín se encontraban durante los primeros seis meses de entrenamiento marcial practicando únicamente los ejercicios de posturas (sin tirar nunca un golpe), prueba de esto son las depresiones que se encuentran en el piso a distancia de “Mapu” (la postura del jinete) en la famosa sala de los mil Budas. Cuando un alumno dominaba correctamente las posturas, recién ahí podía continuar con su aprendizaje.
Desde un punto de vista más profundo, al practicar las posturas logramos no solo una mayor estabilidad, sino que asociado a esta idea, el ser humano logra superar en parte uno de los mayores temores de nuestro inconsciente, que se refiere al “temor a caer” y que esta en nuestra información genética desde las épocas prehistóricas en que nuestros antepasados vivían en los árboles. Practicando posturas, aprendemos que algunas posiciones son más estables que otras, reafirmando nuestra confianza en nuestras piernas como medio de locomoción.
En las fotos pueden ver a Pablo Ibarra realizando una técnica en la postura “Mapu” (también conocida como Sei Ping Tai Ma) y al autor de esta nota en una técnica típica de Choy Li Fat con postura cruzada.
Para terminar les dejo un importante pensamiento: El mayor problema que existe hoy en día con los practicantes de kung fu es que, por lo general entrenan muy poco las bases. Para alcanzar los altos niveles de maestría que tenían los practicantes del pasado, debemos tomar conciencia que es necesario repetir y entrenar constantemente las bases de nuestros estilos construyendo sobre esas bases el armazón que nos permitirá llegar a lo más alto de nuestras posibilidades.

posturas kung fu mapu

 

 

 

 

 

 

 

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